lunes, 6 de marzo de 2017

La Ilíada – La Epopeya Ejemplar



Introducción

La Iliada cuyo nombre proviene del antiguo nombre Griego de Troya, Ilion,  es junto con la Odisea una de las más grandes epopeyas literarias de la antigua Grecia. Compuesta como un poema que consta de 24 cantos o rapsodas, su autoría se le concede a Homero,   figura histórica  cuya existencia sigue siendo cuestión de debate.

Representación Cultural

La Ilíada es en primer lugar, una fiel representación cultural de la antigua Grecia; de su mística más importante y de su folclore. Todo esto retratado en una de sus más importantes actividades económicas: La guerra.



Es por ello que se entiende el valor pedagógico que tuvo para su época, su visión del mundo, su religión y costumbres están plasmadas en sus líneas. Sus temas religiosos son expuestos en las escenas de acción, los dioses luchan a favor o en contra de sus intereses; se encuentran directamente en el campo de batalla luchando con ellos, es la visión antropomórfica de sus deidades.
Atenea por ejemplo quien es la diosa principal de los aqueos (antiguos griegos), siempre dispuesta a ayudarlos, ya sea influyendoles valor, al transformarse en otras personas, con el fin de  alentar a los aliados o engañar a los enemigos o directamente ayudandoles a luchar, como en el caso de Diomedes; quien incluso logra herir al mismo Ares.



La derrota o la resistencia del enemigo, también son explicadas como intervención de los dioses. Que Troya resista tantos años el ataque aqueo, se debe a que el mismo Zeus tiene a esta ciudad como una de sus favoritas, porqué le ha hecho muchos sacrificios a su favor. Y cuando finalmente los troyanos logran vencer a los aqueos haciéndoles retroceder, es porque Zeus lo ha dispuesto así, haciéndole caso al favor que Tetis la madre de Aquiles le pide.

La intervención divina dictamina el accionar de los mortales, y eso no es de extrañar, ya que el destino es el principal tema de interés, tocado en la narrativa griega.

Aquiles el arquetipo del Héroe Griego

La trama gira en torno a la figura heroica de Aquiles, un semidiós; hijo de Tetis (Nereida) y el rey Peleo. Recién nacido, su madre lo sumergió en el mitológico rio Estigia, para que fuera invulnerable a cualquier daño, pero ya que le sujetó del talón para sumergirlo, hizo de esa parte su único punto débil. (De allí nace la famosa frase “Talón de Aquiles”)    


Tetis sumergiendo  a Aquiles en el rió Estigia
Aquiles es la representación del guerrero ideal, poseedor de una destreza sobrehumana en combate. No por nada su lanza es tan pesada que sólo unos pocos podrían usarla,  no por nada porta una armadura creado por el mismo dios Hefestos, no por nada los mismos troyanos anteponen a su nombre el honorifico de “divino” y por supuesto, no por nada tiene el ostentoso apelativo de: “Aquel que lleva la muerte en las manos”.

Sin embargo, como bien es conocido en la antigua Grecia, por efecto del antropomorfismo, tantos sus dioses como sus héroes, siguen siendo tan humanos como cualquier otra persona.  
Aquiles tiene dos opciones a escoger o tener una vida larga y feliz en su patria o morir en el asedio a Troya, pero por ello obtendrá fama y gloria; por supuesto que el acepta ir, hacia los muros de Ilion. Porqué al fin y al cabo, ¿Acaso no es la máxima aspiración del ser humano, la fama y la gloria?


Tetis entregándole la armadura de Aquiles

Y eso es lo que me atrae de su personaje, a pesar de ser revestido como un héroe casi invencible, hay muchos momentos de humanidad en él, Lo vemos rechazando su ese destino de gloria y alejarse de la guerra, por una disputa con el rey Agamenón, porqué este osa quitarle a Briseida. Lo vemos  devastado por la muerte de su primo y compañero Patroclo, por una situación de la que él,  es indirectamente responsable. Por supuesto luego es presa de una ira desmesurada contra Héctor,  (quien asesino a Patroclo) una ira que no termina aun después de haberle asesinado y que continúa al atar el cuerpo inerte de Héctor a su carruaje y arrastrarlo en frente de las murallas de Troya, para seguir afrentándolo.

Pero toda esa ira termina, en uno de los momentos más conmovedores, que se ha escrito en cualquier epopeya. El mismo rey de Troya, Príamo, ayudado por los dioses logra ingresar en el campamento de los aqueos, para solicitarle a Aquiles que le devuelva el cuerpo de su hijo Héctor para incinerarlo, como dictan las costumbres. Aquiles sorprendido por el valor del Rey troyano, se conmueve ante  sus lágrimas en quien ve a su propio padre Peleo, para luego llorar también reconociendo en Héctor a alguien como él mismo, ya que terminarán compartiendo el mismo destino de morir en batalla.
Al final Aquiles accede ante la petición del rey Príamo, marcando con esta acción el final mismo de la Ilíada.  


Priamo ante Aquiles

Aunque lamentablemente los textos originales que conciernen a la muerte de Aquiles, que deberían haber sido escritos por Homero, desaparecieron en la historia; sabemos por otros autores que su muerte se debe a una flecha envenenada en su talón (su único punto débil). Algunos dicen que el autor de su muerte fue Paris, con ayuda del dios Apolo, otros dicen que directamente fue el mismo dios Apolo, ya que por la mitología, las flechas de dicho dios, traen consigo enfermedades.  

Conclusiones

La Ilíada al ser un poema épico, describe en sus magníficos escenarios bélicos, el espectáculo mismo de las proezas heroicas; tocando temas como el honor, el deber y la predestinación. Pero también nos habla de los aspectos humanos de sus héroes: sus motivaciones, sus dudas, sus equivocaciones, la incertidumbre frente a su destino. No es de extrañar que su influencia, aún en nuestra época, sirva de inspiración para la literatura, el cine y el comic.

Puntuación: 8.2/10         

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